He estado de viaje en Singapore. Ha sido un viaje de trabajo que me ha permitido poder visitar algunos lugares de la ciudad, y del país, que no había visitado en anteriores ocasiones.
Me he hospedado en el Shangri-la, un hotel de cinco estrellas que roza la perfección... La habitación increíblemente grande, equipada, cómoda, con la mejor cama en la que he dormido en mi vida, suave, blanda... Y con vistas a Singapore desde las alturas, en un balcón interior acristalado con una butaca y una mesita en la que dejar un libro antes de acostarse. Impresionante el gimnasio, y la piscina, los restaurantes...
El primer día, nada más llegar al hotel, encontré a mis compañeros de trabajo en la recepción y fuimos a cenar al restaurante japonés Hanabi, cerca del Raffles Hotel. Buffet libre, por 27 SGP$, lo que vienen a ser unos 14 euros. La anécdota fue que, como era tarde e iban a cerrar la cocina, hicimos el pedido rápidamente entre los seis que estábamos allí sentados, y cuando alguien preguntó cuantas piezas había por plato y la camarera dijo que solamente una. Le pedimos que multiplicara la lista por seis. Así lo hizo, y al final tuvimos que pedirle que, si quedaba algo por traer en la cocina, que por favor, parase. Imaginaos como fue la cosa, que nos pusieron una mesa al lado de la nuestra para poder poner todos los platos que ya no cabían. Evidentemente, mal nos supo, quedó bastante comida en la mesa pero, si hubiéramos seguido, quizás hubiéramos reventado.
Al finalizar la cena fuimos al Raffles Long Bar, un bar de copas en el que tomamos un Singapore Sling, un cóctel muy dulce, típico del país, hecho a base de ginebra, licor de cereza, Cointreau, Benedictine (un licor francés hecho de 27 hierbas secretas), zumo de piña, zumo de lima y granadina. Para ambientar el bar, de estilo colonial, unos abanicos de paja se mueven (gracias a un motor) en el techo, y en las mesas hay enormes cuencos de cacahuetes, cuyas pieles se arrojan al suelo creando una alfombra en todo el local. Un lugar muy agradable, la verdad sea dicha.
Otra forma de disfrutar la comida en Singapore es yendo a los Food Court, un conjunto de mesas dispuestas en medio de una plaza, normalmente cubierta, rodeada de pequeñas tiendas similares a paradas de mercado en las que cada una vende un producto cocinado distinto. En una compras la bebida, en otra la comida que te apetezca, y para terminar, el postre. En el mismo lugar se puede encontrar desde arroces y noodles (fideos) hasta vísceras, pasando por la carne de cerdo, pato, o pollo, o el pescado más diverso. Normalmente comemos en uno de esos, cerca de la factoría en la que trabajamos. Al principio es algo engorroso, caluroso, y antihigiénico, pero al final acaba resultando apetecible si no preguntas lo que comes...
Para compensar, cenamos algunos días en los restaurantes del hotel, Shangri-la. El que más me gusta se llama The Line, moderno, espacioso, minimalista y con una excelente comida que incluye, entre otras cosas, langosta, ostras, langostinos, pato laqueado, tandori, pasta fresca, crepes, pasteles, fruta tropical y exótica, y una fuente de chocolate negro fundido para bañar las fresas... ¡Perfecto! Y todo ello, en un buffet libre que nunca se acaba por 90 SGP$, lo que se traduce en unos 45 euros.
Es mi recomendación para aquellos que tengáis la oportunidad de viajar a Singapore algún día.
Y para los que tengan la posibilidad de gastarse el dinero en una buena cena, a base de platitos de aquellos que resultan pequeños a la vista pero exquisitos al paladar, con un buen vino, recomiendo, también en el Shangri-la, Blu, un restaurante de estilo francés, en la planta 24 del edificio, en el que se puede deleitar uno con un menú de degustación de cuatro o seis platos que incluye el postre. Nosotros hicimos el de cuatro platos, langosta con una salsa de setas deliciosa, foie con salsa de frutos rojos, un sorbete de cereza para hacer bajar, filete de ternera súper tierno acompañado de unas patatas que no pueden ser descritas, y un helado de lichies con coco. La cena costó unos 170 SGP$, lo que vienen a ser unos 85 euros por persona. ¡Perfecta!
Dejémonos de comida por un rato.
Fui al Sim Lim Square, un centro comercial dedicado exclusivamente a la tecnología en el que venden desde reproductores MP3 hasta televisores pasando por memorias, complementos informáticos, y cámaras de fotos. Y precisamente eso es lo que compré, una cámara de fotos Olympus MJU 1030 SW, el último modelo de la marca que además de ser resistente a las caídas desde una altura de hasta dos metros, es sumergible a una profundidad de 10 metros. Lo que es algo relativo, pues en el primer baño que le hice en la piscina del hotel, se inundó. La llevé a la tienda, y me dieron la dirección de servicio post venta de Olympus en Singapore. La traje, la dejé un par de días y me dieron una de nueva.
La verdad es que la cámara es una virguería, y al precio que compré la cámara, la carcasa para bucear, una batería extra y una tarjeta de memoria de 2GB, me ahorré 200 euros sobre el precio de venta en Barcelona. Además, en el servicio post venta de Olympus, me regalaron otra tarjeta de memoria de 2GB y una funda para la cámara. Así que, el ahorro, puede llegar tranquilamente a los 250 euros. No está mal después de todo...
Ya ha pasado el rato, retomemos el tema de la comida... ;-D
Otro día fuimos a cenar a Boat Quay, un lugar para guiris... Cenamos en un Sea Food, lo que viene a ser una marisquería, pero nada del otro mundo. La verdad es que lo bueno que tiene es que está en pleno centro de la ciudad, con unas vistas espectaculares a todo el paseo de restaurantes iluminado, con el río, los puentes y los edificios más altos de la ciudad. En otro viaje comí mejor en el mismo lugar, pero en distinto restaurante, si no recuerdo mal, un indio.
Y ahora, una curiosidad gastronómica típica asiática, el Steamboat (o Steambowl). Es un cuenco, rollo fondue, en el que se pone caldo y, tras seleccionar los ingredientes de un buffet, cada uno se guisa sus verduras, pescados, carnes, setas, huevos y vísceras en la misma olla, y con el mismo caldo. Lo que viene a ser una guarrada, vamos...
Nosotros fuimos a uno de cutre, de esos que están entre China Town y Boat Quay, y la verdad es que estaba todo bastante sucio y la comida algo alejada del frío. Además, en comparación con lo que se puede encontrar en Singapore, es algo caro, pues pagamos algo así como 18 SGP$ por comensal, lo que podrían ser unos 9 euros.
Además, para terminarlo de arreglar, nosotros llegamos al restaurante, cogemos la chicha de las bandejas, y la arrojamos toda, de todos, a la olla. Así que se juntó la comida de cinco hambrientos hasta el extremo de no llegar a saber de quien era cada cosa que andaba flotando por el caldo. Otro día lo haremos con más tranquilidad, si lo hacemos...
Nos alejamos del tema estrella, la comida, para abordar el aspecto lúdico/cultural en las siguientes líneas...
Durante el primer fin de semana, el cual no pude desplazarme a bucear porqué me pidieron trabajar el sábado, me quedé en Singapore y me propuse ver algunos lugares típicos de la ciudad, y del país. La verdad es que no sé si conseguí el propósito, pero hice lo que pude. Desperté al mediodía, y después de ducharme, cogí un taxi en el hotel para ir a Sentosa, odioso lugar, en el que hay el Underwater World, un acuarium. Vi muchísimos animalitos que de otra forma es prácticamente imposible ver. Tiburones, dugongs, caballitos de mar, medusas, peces prehistóricos, cangrejos, huevos de tiburón, peces payaso, morenas, tortugas, etc. Y además, pude tocar con mis manos a varios ejemplares de tiburón bamboo, encantadores por cierto...
Ahora mi crítica al acuarium que, a parte de estar masificado, es muy pequeño o por lo menos a mi me lo pareció. No os diría que es un lugar imprescindible de visitar en Singapore, a menos que tengáis en él un especial interés.
Y en la misma Isla de Sentosa, incluido en el precio de la entrada al Underwater World, el Dolphin Lagoon, un espectáculo de delfines que no sería nada especial si no fuera porque, los delfines son rosas. Sí, sí, rosas... Más monos... Hay que verlos.
Para terminar la tarde del domingo, lo mejor de la semana. Fui al Jardín Botánico de Singapore, uno que queda cerca de Orchard Road (la calle de los centros comerciales) y a escasos 5 minutos en taxi del Shangri-la. Mi objetivo era el Jardín de Orquídeas (Orchid Garden) y no solamente lo alcancé sinó que me sobró algo de tiempo para caminar por el Valle de las Palmeras (Palm Valley) y por el Jardín de Jengibre (Ginger Gardens).
Es precioso, una obra de arte. Ya me avisaron de ir provisto de una buena tarjeta de memoria para la cámara de fotos, e incluso tuve que cambiar la batería. No daba abasto... Todo era tan bonito que todo merecía de mi atención y mi dedicación. No hay palabras para describir la belleza de estas flores, todas ellas distintas, complejas, perfectas...
No me andaré con rodeos, merece la pena visitar este jardín, con un par de horas de tiempo, a la luz del día. Seguro, seguro, que no os arrepentiréis. La entrada vale 1 SGP$ lo que vienen a ser 50 tristes céntimos de euro.
Y habiendo llegado la noche, como no podía ser de otro modo que celebrarlo comiendo. En realidad yo iba a ir a un restaurante americano, de los que ponen entrecot con patatas y hacen ensaladas. Me apetecía, pero mi ilusión se vio truncada por mis compañeros de trabajo que iban a cenar a un restaurante japonés llamado Inakaya en Orchard Parade, cercano a nuestro hotel.
Fue súper gracioso, al entrar todos los camareros y cocineros gritaron para darnos la bienvenida, y cuando un camarero pedía los platos en voz alta, el resto repetían a gritos lo que había dicho el primero. Según nos comentó nuestro camarero, es una filosofía de comunicación entre camareros y cocineros que tienen establecida en el restaurante. Una fricada japonesa...
El ambiente es peculiar. Hay unas barras de madera alrededor de unos puestos que parecen de mercado, en los que se exhiben los productos frescos del día. Verduras, pescados, carne, setas, etc. El cocinero está detrás de la barra, de rodillas y sentado encima de los talones. Cuando le pides algo el camarero, éste lo grita, el cocinero lo confirma con otro grito y lo cocina. Después, éste te lo pasa con una pala que parece un remo a los comensales.
Pedimos un plato de sashimi para tres, algo de verdura y tres pinchos de carne. En cada pincho había tres dados de carne de dos centímetros de costado, tiernísimos... Como nos quedamos con hambre, pedimos tres pinchos más, junto con unas setas de árbol. Después de eso, nos quedamos bien, no llenos, pero bien. Al pedir la cuenta, un poco más y nos da un síncope, un paralís... ¡No tengo palabras! La carne estaba buenísima, pero cada dado de carne valía 13 SGP$, lo que vienen a ser 7 euros. Cada pincho, por lo tanto, 40 SGP$ o sea 20 euros, y sin parar de hacer cuentas, 40 euros en dos pinchos. La cuenta total, sin exagerar, 750 SGP$ que a repartir entre tres son algo así como 125 euros. Una barbaridad...
Así que he decidido informarme acerca de este tipo de carne que vale más que el oro.
La carne que comimos se llama Omi Gyu y procede de un tipo de vaca negra que se llama Wagyu, criada mediante un estrictro procedimiento tradicional en la provincia de Tajima en región de Hyogo, isla japonesa de Honshu. Estas vacas están genéticamente predispuestas a producir una carne muy grasa, similar a la carne estriada del cerdo ibérico, muy apreciada por su gran sabor natural, por su ternura y su jugosidad que la hacen de alto mercado. Además, ahora que está de moda, cabe destacar que tiene un alto porcentaje de Omega-3 y de Omega-6.
Otra característica fundamental que afecta a la cría de la Wagyu es que, durante su vida, recibe masajes para prevenir los calambres musculares, y bebe cerveza y sake para ayudar a la digestión, al tiempo que les incrementa la sensación de hambre sin que tenga efecto en el sabor de la carne.
Cambiando drásticamente de tema, en uno de los recorridos en taxi, un taxista me comentó curiosidades que les afectan en el país. Por ejemplo, que los taxis azules y los amarillos, son propiedad del estado. Para poderlos usar, pagan 90 SGP$ por día, y cada taxi se comparte con dos taxistas que le dan uso las 24 horas del día. Los coches particulares pueden usarse durante 10 años, después tienen que ser retirados o pagar 10.000 SGP$ que permiten su uso durante 10 años más. En caso contrario pueden venderlos a otro país. Para los taxis, en cambio, el periodo de uso del coche es únicamente de 8 años.
Quizás por todo ello, yendo por el país, se ven coches espectaculares que deben tener precios desorbitados. La mayoría de coches se ven nuevos, algo tuneados, y muy, muy cuidados...
Cambiando un poquito de cultura, dentro del mismo país, fuimos a Little India. Es el barrio indio de la ciudad de Singapore, todo muy Bollywood. Cenamos en un restaurante muy decente, justo enfrente del templo Indio de Sri Veeramakaliamman, dedicado al dios Kali. Hicimos una selección de platos a base de pollo guisados de distinta forma. Yo pedí un Chicken Tikka Masala buenísimo con algo de Nan para acompañar. Tienen una carta bastante amplia, y el servicio es muy bueno.
Para contrastar, otro día, cenamos en el restaurante Chino del Shangri-la, el Shang Palace. Algo caro, pero extremadamente bueno. Hicimos un menú de degustación para grupos que, entre otras cosas, incluía Sopa de Aleta de Tiburón. No la había probado nunca, pero es exquisita. Todo fue perfecto, no había mucha comida, pero no nos quedamos con hambre.
Y ahora, para mi, el tema estrella. El primer fin de semana no puede ir a bucear, ya lo dije, pero el segundo sí.
BUCEANDO EN PULAU TIOMAN
Cuando terminé de trabajar el viernes por la tarde, tarde... Cogí un taxi hasta la frontera de Singapore con Malaysia, y luego un autobús que me llevó a Johor Bahru, una región de Malaysia. Allí pasé la noche en el Puteri Pacific, un hotel en el que he estado en varias ocasiones durante otros viajes de trabajo. Puteri significa Princesa en malayo.
Después de dormir algunas horas, pocas, otro taxista me esperaba en la recepción del hotel a la hora que habíamos convenido por teléfono. Eran las tres de la madrugada, y durante dos horas y media me acompañaría hasta Mersing para coger el ferry hasta Pulau Tioman.
Hay varios tipos de ferry para ir a la Pulau (isla), el peor de ellos es el que llaman Fast Boat, una lata de sardinas sin aire acondicionado que pega botes en todas las olas. El segundo tipo de ferry es el Fast Ferry, un barco grande, con sus asientos acolchados, televisor y el aire acondicionado a tope. Además, en la parte superior, hay una terraza exterior con butacas para tomar el "fresco".
Llegando a Pulau Tioman, sin pasar por la habitación a dejar las cosas, me enfundé en el traje de neopreno y a bucear.
En un día y medio, desde el sábado por la mañana hasta el domingo al mediodía, hice seis inmersiones. Los lugares escogidos por el centro de Inmersión, Balihai Divers (en Panuba Inn Resort), fueron
- Fan Canyon - Batu Malang - Pirot Wreck - Balihai Divers House Reef - Sawad Wreck - Soyah
Las inmersiones fueron muy buenas. No había visto tanta vida junta en todas las inmersiones que he hecho hasta ahora. Mirase a donde mirase, había algo moviéndose. ¡Fantástico!
Vimos peces payaso (Nemos), adorables Pufy Fish, Barracudas, Lion Fish, Nudibránqueos, Corales, Estrellas, Morenas, e incluso (y eso no me lo esperaba) Tortugas. La verdad es que me quedo corto con cualquier explicación que pueda hacer, así que mejor os dejo con algunas fotografías que no tienen desperdicio, y podéis ver el resto en Google Picasa.
Todas las fotografías del viaje a Singapore en Google Picasa.
En Catalunya celebramos la Verbena de San Juan con hogueras, petardos, coca y mucha, mucha fiesta. Este año ha coincidido que el día 24 de Junio (San Juan) fue Martes, festivo en la Comunidad Autónoma, y por lo tanto el Lunes fue puente.
Subí a Tossa de Mar el Sábado por la mañana a primerísima hora para hacer el curso de PADI Divemaster que hago en Raya's Diving Center con un grupo de PADI Open Water Divers. Pasamos unas horas muy bonitas, con un buen grupo, y muchísimo calor. Por la tarde, despues de comer en el Port de Palamós, buceamos con H2O Diving Center en las Illes Formigues. Una inmersión larga y tranquila, en la que vimos meros y morenas.
El Domingo por la mañana, tras pasar la noche en el Camping Palamós, y también a primerísima hora, fui a Tossa de Mar otra vez con el mismo grupo de PADI Open Water Divers para hacer mis prácticas de PADI Divemaster. Dos inmersiones de paseo, por la Mar Menuda. La primera entrando por la playa y la segunda por la bañera. Después de comer, fuimos a Ullastres II con el H2O Diving Center, su embarcación grande. Fue una de aquellas inmersiones que hacen historia, por los 52 minutos de disfrute, y por toda la vida que vimos en ese tiempo. ¡Me encantan las gorgónias rojas! La verdad es que lo pasé genial...
Los otros dos días del puente fueron para relajarnos y para comer... Estuvimos en un restaurante Mexicano que nos gusta mucho en Sant Antoni de Calonge, Taco Bravo, en nuestro restaurante favorito de la Costa Brava, La Vostra Llar, y en nuestra alternativa de Palamós, Fish!. Sabemos lo que nos gusta, y donde encontrarlo...
Fuimos a la piscina, a la playa, y a tomar el Sol. Pudimos disfrutar del camping, de las vistas al mar, de la buena temperatura, y de nuestra paz interior.
Para celebrar la Verbena de San Juan, compramos una coca de chicharrones y piñones, buenísima por cierto, y nos fuimos a les Barraques de la Fiesta Mayor de Palamós, en las que vimos actuar a la Orquestra Diversiones. Un lujo de grupo musical que nos hizo bailar al ritmo de las más conocidas canciones de todo el mundo, algo versionadas.
¡Reivindicamos más puentes al año!
Algunas fotos, no muchas la verdad, en Google Picasa.
Es una inmersión sencilla, bajada por cabo a 16 metros de profundidad, con una máxima de 17/18 metros. No tiene desniveles importantes, por lo que no hay que hinchar y deshinchar el chaleco constantemente, consiguiendo un considerable ahorro de aire.
¡Hay muchísima vida! Vimos bastantes congrios, un mero y algún pulpo... Sin embargo, en esta ocasión, no vimos ninguna morena.
Hicimos prácticamente una hora de inmersión. La temperatura del agua rondaba los 19 grados, buena visibilidad, y un mar llano, llanísimo...
En esta ocasión, descubrí como se llama un animal que vi por primera vez en una inmersión nocturna en Tossa de Mar y que desde entonces he visto en prácticamente todas las salidas. Se llama Bonelia Viridis, pertenece a la familia de los equiuroideos y es el único representante de su especie en el Mediterráneo. Es de color verde oscuro, puede parecer negra, tiene un cuerpo blando en forma de saco con una prolongación contráctil que les permite capturar su alimento. Esta prolongación es larga y termina en forma de "T". A menudo es la única parte que vemos, en la arena o en la roca, pues el cuerpo se esconde.
Como curiosidad, lo que vemos normalmente es la hembra que mide unos 20 centímetros cuando está contraída, y hasta 2 metros cuando está extendida. El macho mide escasos milímetros y vive en el interior de la hembra, en forma de parásito. Curioso...
Me encanta bucear en Mataró. Es increíble la cantidad de vida que se puede encontrar tan cerca de Barcelona la mayoría de veces con la mar tranquila, con poco viento, poca corriente, y visibilidad suficiente para poder disfrutar de una buena inmersión.
En esta ocasión fuimos, un compañero de trabajo y yo, a La Pedrera, una barra de roca paralela al litoral, próxima a Mataró, en la que pudimos ver varias morenas, pulpos, meros, huevos de calamar, sastres, y un largo etcétera.
La inmersión fue a una profundidad media de 18 metros, entre 17 y 21, tranquila, con bastante buena visibilidad aun y habiendo llovido durante toda la semana, y con el tiempo algo nublado.
Fuimos con el centro Blaumar de Mataró, en el barco grande, mucha gente pero todo bastante organizado. Una salida con este centro es satisfacción garantizada. Bajamos por el cabo del angla hasta la roca y empezamos la inmersión por la barra en dirección noreste hasta que llegamos a los 100 bar y decidimos volver, tranquilamente. Pude usar mi nuevo foco en toda la inmersión, y la verdad es que ver debajo de las piedras y en todos los agujeros es una gozada. Hicimos un poco de deco, las paradas de seguridad pertinentes, y salimos después de 66 minutos con 40 bar de aire en la botella. ¡Perfecto!
La verdad es que fue una de aquellas salidas en las que pude disfrutar de verdad, sobre todo después de estar buceando prácticamente para cursos en los últimos meses. Esta ha sido una inmersión placentera, completa, y llena de vida.
Sea como sea, recomiendo las salidas por la costa de Barcelona pues creo que, en contra de lo que muchos creen, tienen mucho que aportar al submarinista. Descúbrelo tú mismo...
Finalmente, después de varios meses sacrificando mis horas libres despues de trabajar, y después de un fin de semana agotador, puedo poner mi galón dorado en la manga de mi americana azul. ¡Ya soy Patrón de Embarcaciones de Recreo!
Dos meses de clases de teoría con Salvador, nuestro magnífico profesor, y tres días a bordo del Northern Lights con Robert, nuestro brillante Patrón.
Ahora que todo el grupo ha aprobado la teoría, tenemos pendiente la cena de la victoria con Salvador. Nos la merecemos...
El fin de semana de prácticas, desde el Port de Badalona hasta el Port de Premià, en el que pasamos la segunda noche, nos ha llevado a izar velas y a buscar el viento, al tiempo que hemos fondeado e incluso hemos visto un Pez Luna que hemos buscado cual hombre al agua. Incluso hemos oído un May Day para avisar al puerto de que una embarcación se había quedado sin motor en la bocana del puerto... ¡Menuda desgracia! No sé si de situación, o de tripulación...
La verdad es que ha sido un fin de semana lluvioso, pero tampoco lo hemos sufrido demasiado. Desde nuestra posición veíamos como diluviaba en el litoral, mientras nosotros tomábamos el Sol y comíamos tortilla de patata.
Ciertamente ha sobrado comida, muchísima, y eso que nos llevamos la mitad de la mitad... Pero es que con el mareo y el cansancio no teníamos mucha hambre, la verdad.
Por la noche, la primera, sufrí un ataque de mosquitos que me impidieron dormir hasta las cinco de la madrugada, venga dar vueltas, y en la segunda, un dolor de espalda tremendo por el que tuve que dormir sentado... En fin, yo y mis problemas para conciliar el sueño.
En fin, nos hemos reído mucho, lo hemos disfrutado más, y ahora solamente nos queda empezar a surcar los mares en busca de nuevas aventuras.
Hace un tiempo añadí al listado de enlaces del menú de la izquierda de este Blog, una referencia a Juicio a Aznar. Es una iniciativa que pretende exigir responsabilidades políticas y judiciales a José María Aznar, EX-presidente del Gobierno Español, por llevar a España a la Guerra de Iraq, sin tener en cuenta la opinión de todos los ciudadanos que nos manifestamos libremente en contra de su iniciativa.
Hoy he decidido añadir además otras dos reivindicaciones, ambas, iniciativas que me parecen justas y necesarias.
La primera se llama No sin zapatos, y es un llamamiento contra la normativa de la Unión Europea que endurece los controles de seguridad en los aeropuertos, convirtiéndolos en un espacio vejatorio en el que muchos ciudadanos son atropellados diariamente por vigilantes de seguridad que deciden arbitrariamente incautar objetos propiedad de los pasajeros, desnudarles sin contemplaciones, gritarles imponiéndoles una autoridad que no tienen, etc. Todo ello apoyado por las fuerzas de seguridad que, por si fuera poco, a menudo les apoyan y protegen.
No obstante, se ha demostrado recientemente que los controles son absurdos, que no evitan el peligro al ataque terrorista, y que además de ineficaces e ineficientes, producen largas colas en los controles de seguridad de los aeropuertos, al tiempo que el descontento de los pasajeros.
Para terminar, la segunda iniciativa, se llama IPC Real y consiste en realizar un cálculo del Índice de Precios de Consumo en base a productos básicos y no en base a productos preseleccionados para reducir la cifra.
Con ello tenemos que, desde Abril de 2007 a Marzo de 2008 el IPC se ha incrementado en un 6,12% según la página web de IPC Real y tan solo un 3,1% según el Instituto Nacional de Estadística. Esta diferencia pone de manifiesto la pérdida de poder adquisitivo que sufrimos los españoles año tras año. Concretamente, la leche ha encarecido un 26,1% en el último año.
He estado en Düsseldorf, instalando una impresora que Hewlett-Packard presenta al público en DRUPA el próximo día 29 de Mayo. La instalación ha ido bastante bien, ha funcionado todo rápidamente, y por las tardes hemos podido visitar la ciudad.
No es una ciudad especialmente bonita, quizás la zona del río un poquito más, pero en general no es un lugar en el que decidiría ir a vivir un día. No obstante cabe destacar la zona de los Gehry Buildings, perfectos edificios del arquitecto americano Frank O. Gehry que parecen estar en movimiento. Uno de ellos es blanco, el otro de titanio, y el tercero de obra. Son preciosos y dan mucho juego a la hora de fotografiarlos.
Pudimos disfrutar de la comida típica alemana, abundante y económica. La verdad es que comimos bien, en la feria y en el restaurante en el que cenamos los dos días. Gastronómicamente cabe destacar también la cerveza, alguna algo floja, pero alguna como a mi me gusta... Con cuerpo y sabor.
No pudimos hacer mucho más que dar una vuelta por la ciudad y tomar algunas fotografías del ayuntamiento, la orilla del río, la torre de comunicaciones y los edificios de Gehry. Podéis verlo todo en Google Picasa haciendo click en el siguiente logotipo.
Me encantó su actuación en la película, pero muchísimo más en el teatro, tambien haciendo monólogos que representaban a mujeres en Las que faltaban. Brutal actriz, sin lugar a dudas la mejor monologuista que tenemos en España.