Siempre he sido de ideas socialistas. Menuda decepción... Si eso es socialismo yo me hago monaguillo...
Y es que este año soy de voto en blanco. No hay ningún grupo político que me represente ni lo más mínimo. ¡Son todos unos jodidos corruptos! Y encima, con "sueldos" vitalicios...
"Estoy empezando a pensar que todas estas cosas malas que suceden últimamente no son una «tormenta perfecta», sino que son tormentas normales y corrientes… y que en realidad lo que sucede es que vamos todos montados en un barco de mierda."
No es la primera vez que sucede, y ha sucedido en lugares distintos.
Suena la alarma. ¡Hay que evacuar!
No se puede permitir que no se inicie un procedimiento de evacuación cuando las alarmas suenan, sea o no una alarma real. No hay que detener la evacuación hasta que no se haya verificado, las veces que haga falta, que no hay ningún incidente.
Da igual lo que cueste. La vida de la gente está en juego.
Ayer hablaba con una amiga de siempre, con la que no nos vemos desde hace varios meses, quizás algo más de un año.
Despues de estudiar en Barcelona decidió aventurarse, y la vida la ha llevado a varios paises, cada vez más lejanos. Hoy está en México. Muy, muy lejos...
Al mismo tiempo que me acordaba de una canción de Tracy Chapman que habíamos escuchado muy a menudo, y de eso ya hace más de 10 años, me acordé de una coletilla que acostumbrábamos a decir siempre.
¡De moreeeeeee!
Tracy Chapman - Fast Car
You got a fast car, I want a ticket to anywhere. Maybe we make a deal, Maybe together we can get somewhere.
Anyplace is better, starting from zero got nothing to lose. Maybe we'll make something, but me myself I got nothing to prove.
You got a fast car, and I got a plan to get us out of here. I been working at the convenience store managed to save just a little bit of money. We won't have to drive too far, just 'cross the border and into the city. You and I can both get jobs, and finally see what it means to be living.
You see my old man's got a problem, he live with the bottle that's the way it is, he says his body's too old for working, I say his body's too young to look like his. My mama went off and left him, she wanted more from life than he could give, I said somebody's got to take care of him, so I quit school and that's what I did.
You got a fast car, But is it fast enough so we can fly away. We gotta make a decision, We leave tonight or live and die this way.
I remember we were driving driving in your car, the speed so fast I felt like I was drunk, city lights lay out before us, and your arm felt nice wrapped 'round my shoulder, and I had a feeling that I belonged, and I had a feeling I could be someone, be someone, be someone.
You got a fast car, and we go cruising to entertain ourselves. You still ain't got a job, and I work in a market as a checkout girl. I know things will get better, you'll find work and I'll get promoted. We'll move out of the shelter, buy a big house and live in the suburbs.
You got a fast car, and I got a job that pays all our bills. You stay out drinking late at the bar, see more of your friends than you do of your kids. I'd always hoped for better, thought maybe together you and me would find it. I got no plans I ain't going nowhere, so take your fast car and keep on driving.
He estado de viaje en Singapore. Ha sido un viaje de trabajo que me ha permitido poder visitar algunos lugares de la ciudad, y del país, que no había visitado en anteriores ocasiones.
Me he hospedado en el Shangri-la, un hotel de cinco estrellas que roza la perfección... La habitación increíblemente grande, equipada, cómoda, con la mejor cama en la que he dormido en mi vida, suave, blanda... Y con vistas a Singapore desde las alturas, en un balcón interior acristalado con una butaca y una mesita en la que dejar un libro antes de acostarse. Impresionante el gimnasio, y la piscina, los restaurantes...
El primer día, nada más llegar al hotel, encontré a mis compañeros de trabajo en la recepción y fuimos a cenar al restaurante japonés Hanabi, cerca del Raffles Hotel. Buffet libre, por 27 SGP$, lo que vienen a ser unos 14 euros. La anécdota fue que, como era tarde e iban a cerrar la cocina, hicimos el pedido rápidamente entre los seis que estábamos allí sentados, y cuando alguien preguntó cuantas piezas había por plato y la camarera dijo que solamente una. Le pedimos que multiplicara la lista por seis. Así lo hizo, y al final tuvimos que pedirle que, si quedaba algo por traer en la cocina, que por favor, parase. Imaginaos como fue la cosa, que nos pusieron una mesa al lado de la nuestra para poder poner todos los platos que ya no cabían. Evidentemente, mal nos supo, quedó bastante comida en la mesa pero, si hubiéramos seguido, quizás hubiéramos reventado.
Al finalizar la cena fuimos al Raffles Long Bar, un bar de copas en el que tomamos un Singapore Sling, un cóctel muy dulce, típico del país, hecho a base de ginebra, licor de cereza, Cointreau, Benedictine (un licor francés hecho de 27 hierbas secretas), zumo de piña, zumo de lima y granadina. Para ambientar el bar, de estilo colonial, unos abanicos de paja se mueven (gracias a un motor) en el techo, y en las mesas hay enormes cuencos de cacahuetes, cuyas pieles se arrojan al suelo creando una alfombra en todo el local. Un lugar muy agradable, la verdad sea dicha.
Otra forma de disfrutar la comida en Singapore es yendo a los Food Court, un conjunto de mesas dispuestas en medio de una plaza, normalmente cubierta, rodeada de pequeñas tiendas similares a paradas de mercado en las que cada una vende un producto cocinado distinto. En una compras la bebida, en otra la comida que te apetezca, y para terminar, el postre. En el mismo lugar se puede encontrar desde arroces y noodles (fideos) hasta vísceras, pasando por la carne de cerdo, pato, o pollo, o el pescado más diverso. Normalmente comemos en uno de esos, cerca de la factoría en la que trabajamos. Al principio es algo engorroso, caluroso, y antihigiénico, pero al final acaba resultando apetecible si no preguntas lo que comes...
Para compensar, cenamos algunos días en los restaurantes del hotel, Shangri-la. El que más me gusta se llama The Line, moderno, espacioso, minimalista y con una excelente comida que incluye, entre otras cosas, langosta, ostras, langostinos, pato laqueado, tandori, pasta fresca, crepes, pasteles, fruta tropical y exótica, y una fuente de chocolate negro fundido para bañar las fresas... ¡Perfecto! Y todo ello, en un buffet libre que nunca se acaba por 90 SGP$, lo que se traduce en unos 45 euros.
Es mi recomendación para aquellos que tengáis la oportunidad de viajar a Singapore algún día.
Y para los que tengan la posibilidad de gastarse el dinero en una buena cena, a base de platitos de aquellos que resultan pequeños a la vista pero exquisitos al paladar, con un buen vino, recomiendo, también en el Shangri-la, Blu, un restaurante de estilo francés, en la planta 24 del edificio, en el que se puede deleitar uno con un menú de degustación de cuatro o seis platos que incluye el postre. Nosotros hicimos el de cuatro platos, langosta con una salsa de setas deliciosa, foie con salsa de frutos rojos, un sorbete de cereza para hacer bajar, filete de ternera súper tierno acompañado de unas patatas que no pueden ser descritas, y un helado de lichies con coco. La cena costó unos 170 SGP$, lo que vienen a ser unos 85 euros por persona. ¡Perfecta!
Dejémonos de comida por un rato.
Fui al Sim Lim Square, un centro comercial dedicado exclusivamente a la tecnología en el que venden desde reproductores MP3 hasta televisores pasando por memorias, complementos informáticos, y cámaras de fotos. Y precisamente eso es lo que compré, una cámara de fotos Olympus MJU 1030 SW, el último modelo de la marca que además de ser resistente a las caídas desde una altura de hasta dos metros, es sumergible a una profundidad de 10 metros. Lo que es algo relativo, pues en el primer baño que le hice en la piscina del hotel, se inundó. La llevé a la tienda, y me dieron la dirección de servicio post venta de Olympus en Singapore. La traje, la dejé un par de días y me dieron una de nueva.
La verdad es que la cámara es una virguería, y al precio que compré la cámara, la carcasa para bucear, una batería extra y una tarjeta de memoria de 2GB, me ahorré 200 euros sobre el precio de venta en Barcelona. Además, en el servicio post venta de Olympus, me regalaron otra tarjeta de memoria de 2GB y una funda para la cámara. Así que, el ahorro, puede llegar tranquilamente a los 250 euros. No está mal después de todo...
Ya ha pasado el rato, retomemos el tema de la comida... ;-D
Otro día fuimos a cenar a Boat Quay, un lugar para guiris... Cenamos en un Sea Food, lo que viene a ser una marisquería, pero nada del otro mundo. La verdad es que lo bueno que tiene es que está en pleno centro de la ciudad, con unas vistas espectaculares a todo el paseo de restaurantes iluminado, con el río, los puentes y los edificios más altos de la ciudad. En otro viaje comí mejor en el mismo lugar, pero en distinto restaurante, si no recuerdo mal, un indio.
Y ahora, una curiosidad gastronómica típica asiática, el Steamboat (o Steambowl). Es un cuenco, rollo fondue, en el que se pone caldo y, tras seleccionar los ingredientes de un buffet, cada uno se guisa sus verduras, pescados, carnes, setas, huevos y vísceras en la misma olla, y con el mismo caldo. Lo que viene a ser una guarrada, vamos...
Nosotros fuimos a uno de cutre, de esos que están entre China Town y Boat Quay, y la verdad es que estaba todo bastante sucio y la comida algo alejada del frío. Además, en comparación con lo que se puede encontrar en Singapore, es algo caro, pues pagamos algo así como 18 SGP$ por comensal, lo que podrían ser unos 9 euros.
Además, para terminarlo de arreglar, nosotros llegamos al restaurante, cogemos la chicha de las bandejas, y la arrojamos toda, de todos, a la olla. Así que se juntó la comida de cinco hambrientos hasta el extremo de no llegar a saber de quien era cada cosa que andaba flotando por el caldo. Otro día lo haremos con más tranquilidad, si lo hacemos...
Nos alejamos del tema estrella, la comida, para abordar el aspecto lúdico/cultural en las siguientes líneas...
Durante el primer fin de semana, el cual no pude desplazarme a bucear porqué me pidieron trabajar el sábado, me quedé en Singapore y me propuse ver algunos lugares típicos de la ciudad, y del país. La verdad es que no sé si conseguí el propósito, pero hice lo que pude. Desperté al mediodía, y después de ducharme, cogí un taxi en el hotel para ir a Sentosa, odioso lugar, en el que hay el Underwater World, un acuarium. Vi muchísimos animalitos que de otra forma es prácticamente imposible ver. Tiburones, dugongs, caballitos de mar, medusas, peces prehistóricos, cangrejos, huevos de tiburón, peces payaso, morenas, tortugas, etc. Y además, pude tocar con mis manos a varios ejemplares de tiburón bamboo, encantadores por cierto...
Ahora mi crítica al acuarium que, a parte de estar masificado, es muy pequeño o por lo menos a mi me lo pareció. No os diría que es un lugar imprescindible de visitar en Singapore, a menos que tengáis en él un especial interés.
Y en la misma Isla de Sentosa, incluido en el precio de la entrada al Underwater World, el Dolphin Lagoon, un espectáculo de delfines que no sería nada especial si no fuera porque, los delfines son rosas. Sí, sí, rosas... Más monos... Hay que verlos.
Para terminar la tarde del domingo, lo mejor de la semana. Fui al Jardín Botánico de Singapore, uno que queda cerca de Orchard Road (la calle de los centros comerciales) y a escasos 5 minutos en taxi del Shangri-la. Mi objetivo era el Jardín de Orquídeas (Orchid Garden) y no solamente lo alcancé sinó que me sobró algo de tiempo para caminar por el Valle de las Palmeras (Palm Valley) y por el Jardín de Jengibre (Ginger Gardens).
Es precioso, una obra de arte. Ya me avisaron de ir provisto de una buena tarjeta de memoria para la cámara de fotos, e incluso tuve que cambiar la batería. No daba abasto... Todo era tan bonito que todo merecía de mi atención y mi dedicación. No hay palabras para describir la belleza de estas flores, todas ellas distintas, complejas, perfectas...
No me andaré con rodeos, merece la pena visitar este jardín, con un par de horas de tiempo, a la luz del día. Seguro, seguro, que no os arrepentiréis. La entrada vale 1 SGP$ lo que vienen a ser 50 tristes céntimos de euro.
Y habiendo llegado la noche, como no podía ser de otro modo que celebrarlo comiendo. En realidad yo iba a ir a un restaurante americano, de los que ponen entrecot con patatas y hacen ensaladas. Me apetecía, pero mi ilusión se vio truncada por mis compañeros de trabajo que iban a cenar a un restaurante japonés llamado Inakaya en Orchard Parade, cercano a nuestro hotel.
Fue súper gracioso, al entrar todos los camareros y cocineros gritaron para darnos la bienvenida, y cuando un camarero pedía los platos en voz alta, el resto repetían a gritos lo que había dicho el primero. Según nos comentó nuestro camarero, es una filosofía de comunicación entre camareros y cocineros que tienen establecida en el restaurante. Una fricada japonesa...
El ambiente es peculiar. Hay unas barras de madera alrededor de unos puestos que parecen de mercado, en los que se exhiben los productos frescos del día. Verduras, pescados, carne, setas, etc. El cocinero está detrás de la barra, de rodillas y sentado encima de los talones. Cuando le pides algo el camarero, éste lo grita, el cocinero lo confirma con otro grito y lo cocina. Después, éste te lo pasa con una pala que parece un remo a los comensales.
Pedimos un plato de sashimi para tres, algo de verdura y tres pinchos de carne. En cada pincho había tres dados de carne de dos centímetros de costado, tiernísimos... Como nos quedamos con hambre, pedimos tres pinchos más, junto con unas setas de árbol. Después de eso, nos quedamos bien, no llenos, pero bien. Al pedir la cuenta, un poco más y nos da un síncope, un paralís... ¡No tengo palabras! La carne estaba buenísima, pero cada dado de carne valía 13 SGP$, lo que vienen a ser 7 euros. Cada pincho, por lo tanto, 40 SGP$ o sea 20 euros, y sin parar de hacer cuentas, 40 euros en dos pinchos. La cuenta total, sin exagerar, 750 SGP$ que a repartir entre tres son algo así como 125 euros. Una barbaridad...
Así que he decidido informarme acerca de este tipo de carne que vale más que el oro.
La carne que comimos se llama Omi Gyu y procede de un tipo de vaca negra que se llama Wagyu, criada mediante un estrictro procedimiento tradicional en la provincia de Tajima en región de Hyogo, isla japonesa de Honshu. Estas vacas están genéticamente predispuestas a producir una carne muy grasa, similar a la carne estriada del cerdo ibérico, muy apreciada por su gran sabor natural, por su ternura y su jugosidad que la hacen de alto mercado. Además, ahora que está de moda, cabe destacar que tiene un alto porcentaje de Omega-3 y de Omega-6.
Otra característica fundamental que afecta a la cría de la Wagyu es que, durante su vida, recibe masajes para prevenir los calambres musculares, y bebe cerveza y sake para ayudar a la digestión, al tiempo que les incrementa la sensación de hambre sin que tenga efecto en el sabor de la carne.
Cambiando drásticamente de tema, en uno de los recorridos en taxi, un taxista me comentó curiosidades que les afectan en el país. Por ejemplo, que los taxis azules y los amarillos, son propiedad del estado. Para poderlos usar, pagan 90 SGP$ por día, y cada taxi se comparte con dos taxistas que le dan uso las 24 horas del día. Los coches particulares pueden usarse durante 10 años, después tienen que ser retirados o pagar 10.000 SGP$ que permiten su uso durante 10 años más. En caso contrario pueden venderlos a otro país. Para los taxis, en cambio, el periodo de uso del coche es únicamente de 8 años.
Quizás por todo ello, yendo por el país, se ven coches espectaculares que deben tener precios desorbitados. La mayoría de coches se ven nuevos, algo tuneados, y muy, muy cuidados...
Cambiando un poquito de cultura, dentro del mismo país, fuimos a Little India. Es el barrio indio de la ciudad de Singapore, todo muy Bollywood. Cenamos en un restaurante muy decente, justo enfrente del templo Indio de Sri Veeramakaliamman, dedicado al dios Kali. Hicimos una selección de platos a base de pollo guisados de distinta forma. Yo pedí un Chicken Tikka Masala buenísimo con algo de Nan para acompañar. Tienen una carta bastante amplia, y el servicio es muy bueno.
Para contrastar, otro día, cenamos en el restaurante Chino del Shangri-la, el Shang Palace. Algo caro, pero extremadamente bueno. Hicimos un menú de degustación para grupos que, entre otras cosas, incluía Sopa de Aleta de Tiburón. No la había probado nunca, pero es exquisita. Todo fue perfecto, no había mucha comida, pero no nos quedamos con hambre.
Y ahora, para mi, el tema estrella. El primer fin de semana no puede ir a bucear, ya lo dije, pero el segundo sí.
BUCEANDO EN PULAU TIOMAN
Cuando terminé de trabajar el viernes por la tarde, tarde... Cogí un taxi hasta la frontera de Singapore con Malaysia, y luego un autobús que me llevó a Johor Bahru, una región de Malaysia. Allí pasé la noche en el Puteri Pacific, un hotel en el que he estado en varias ocasiones durante otros viajes de trabajo. Puteri significa Princesa en malayo.
Después de dormir algunas horas, pocas, otro taxista me esperaba en la recepción del hotel a la hora que habíamos convenido por teléfono. Eran las tres de la madrugada, y durante dos horas y media me acompañaría hasta Mersing para coger el ferry hasta Pulau Tioman.
Hay varios tipos de ferry para ir a la Pulau (isla), el peor de ellos es el que llaman Fast Boat, una lata de sardinas sin aire acondicionado que pega botes en todas las olas. El segundo tipo de ferry es el Fast Ferry, un barco grande, con sus asientos acolchados, televisor y el aire acondicionado a tope. Además, en la parte superior, hay una terraza exterior con butacas para tomar el "fresco".
Llegando a Pulau Tioman, sin pasar por la habitación a dejar las cosas, me enfundé en el traje de neopreno y a bucear.
En un día y medio, desde el sábado por la mañana hasta el domingo al mediodía, hice seis inmersiones. Los lugares escogidos por el centro de Inmersión, Balihai Divers (en Panuba Inn Resort), fueron
- Fan Canyon - Batu Malang - Pirot Wreck - Balihai Divers House Reef - Sawad Wreck - Soyah
Las inmersiones fueron muy buenas. No había visto tanta vida junta en todas las inmersiones que he hecho hasta ahora. Mirase a donde mirase, había algo moviéndose. ¡Fantástico!
Vimos peces payaso (Nemos), adorables Pufy Fish, Barracudas, Lion Fish, Nudibránqueos, Corales, Estrellas, Morenas, e incluso (y eso no me lo esperaba) Tortugas. La verdad es que me quedo corto con cualquier explicación que pueda hacer, así que mejor os dejo con algunas fotografías que no tienen desperdicio, y podéis ver el resto en Google Picasa.
Todas las fotografías del viaje a Singapore en Google Picasa.
En Catalunya celebramos la Verbena de San Juan con hogueras, petardos, coca y mucha, mucha fiesta. Este año ha coincidido que el día 24 de Junio (San Juan) fue Martes, festivo en la Comunidad Autónoma, y por lo tanto el Lunes fue puente.
Subí a Tossa de Mar el Sábado por la mañana a primerísima hora para hacer el curso de PADI Divemaster que hago en Raya's Diving Center con un grupo de PADI Open Water Divers. Pasamos unas horas muy bonitas, con un buen grupo, y muchísimo calor. Por la tarde, despues de comer en el Port de Palamós, buceamos con H2O Diving Center en las Illes Formigues. Una inmersión larga y tranquila, en la que vimos meros y morenas.
El Domingo por la mañana, tras pasar la noche en el Camping Palamós, y también a primerísima hora, fui a Tossa de Mar otra vez con el mismo grupo de PADI Open Water Divers para hacer mis prácticas de PADI Divemaster. Dos inmersiones de paseo, por la Mar Menuda. La primera entrando por la playa y la segunda por la bañera. Después de comer, fuimos a Ullastres II con el H2O Diving Center, su embarcación grande. Fue una de aquellas inmersiones que hacen historia, por los 52 minutos de disfrute, y por toda la vida que vimos en ese tiempo. ¡Me encantan las gorgónias rojas! La verdad es que lo pasé genial...
Los otros dos días del puente fueron para relajarnos y para comer... Estuvimos en un restaurante Mexicano que nos gusta mucho en Sant Antoni de Calonge, Taco Bravo, en nuestro restaurante favorito de la Costa Brava, La Vostra Llar, y en nuestra alternativa de Palamós, Fish!. Sabemos lo que nos gusta, y donde encontrarlo...
Fuimos a la piscina, a la playa, y a tomar el Sol. Pudimos disfrutar del camping, de las vistas al mar, de la buena temperatura, y de nuestra paz interior.
Para celebrar la Verbena de San Juan, compramos una coca de chicharrones y piñones, buenísima por cierto, y nos fuimos a les Barraques de la Fiesta Mayor de Palamós, en las que vimos actuar a la Orquestra Diversiones. Un lujo de grupo musical que nos hizo bailar al ritmo de las más conocidas canciones de todo el mundo, algo versionadas.
¡Reivindicamos más puentes al año!
Algunas fotos, no muchas la verdad, en Google Picasa.