Hemos pasado los cuatro últimos días en Tossa de Mar, de puente, buceando, comiendo y ¡disfrutando de la vida!
Nos hemos alojado en el Aparthotel San Eloy, justo en la entrada de Tossa de Mar, un complejo que se asemeja a un castillo medieval y que tiene varias piscinas, pistas de tenis, de básquet, de fútbol, etc. Un supermercado (bastante cutre y caro) un restaurante, un bar, y unos apartamentos bastante grandes, totalmente equipados. La verdad es que están bastante bien si no fuera porqué están algo lejos del centro del pueblo.
Hicimos tres inmersiones de las que llamo "de placer", una desde Palamós para ir a Illes Formigues con Deme y Pau, otra desde Calella de Palafrugell para ir a Ullastres III con Pau y los compañeros de Raya's Diving Center, y la última desde Tossa de Mar a la Mar Menuda con Deme, Pau y Albert.
La Inmersión de Illes Formigues fue muy bonita, ya la habíamos hecho en otras ocasiones, vimos paredes de anémonas incrustantes amarillas, un tímido mero, y varias (bastantes) morenas, flabelinas y escórporas. Me fasciné, como siempre, con las gorgonias rojas que viven en las paredes más verticales de la zona, y con las leucemias (o asidios) que me parecen seres adorables... El único inconveniente fue la corriente que encontramos de vuelta al cabo del ancla. Todas las fotos en Google Picasa.
La inmersión de Ullastres III, con Javi y Pau, fue genial. Bajé hasta 42,2 metros de profundidad, lo que es comparable a la altura de un edificio de 16 plantas, y cabe destacar a la Doris Gigante que encontró Luchie en una pared y que pudimos fotografiar con el plumero y los cuernos. También vimos algunas vaquitas suizas, preciosas. Luego, haciendo la parada de seguridad, tomamos unas fotos practicando el Buda... Sin comentarios acerca del mío... Todas las fotos en Ullastres III.
Para terminar con las inmersiones, la de la Mar Menuda. Tranquila, larga, y con muchísima vida. Perdimos la cuenta del número de morenas, y vimos a Tomás, nuestro mero, en dos ocasiones. Es algo tímido, pero es que es jovencito... Todas las fotos en Google Picasa.
Este fin de semana hemos ido a bucear a Na Bosca, una roca en forma de cono chato cerca de la Mar Menuda de Tossa de Mar.
Hemos hecho dos inmersiones en el mismo lugar, la primera el sábado por la noche, una nocturna, y la segunda el domingo por la tarde. Ambas fueron buenas, la nocturna por su naturaleza y la de tarde por lo que la disfrutamos todos.
La primera vez que hicimos Na Bosca vimos muchísima vida. Cantidad de morenas, incluso algunas, compartiendo agujero... Entonces pensé que sería un buen lugar para visitar de noche, momento en el que la mayoría de animales acuáticos salen a cazar. No obstante, me decepcionó un poco, o quizás esperaba demasiado, pero tenía la esperanza de encontrar morenas fuera de sus agujeros por todas partes y no terminó de ser así de exagerado.
Vimos morenas, pulpos, un cangrejo ermitaño que arrastraba una anémona en el caparazón (buena estrategia) y muchas gambitas, sastres, cigalas, etc.
De la inmersión nocturna no tengo fotos, pues al ir a sacarlas de la cámara de fotos se estropeó la tarjeta y las perdí todas. No obstante pude recuperar las que hice por la tarde, con Pau y Deme, y que podéis ver en Google Picasa.
El pasado sábado fuimos a bucear al Reggio, un barco hundido (pecio) cerca de las Illes Medes. La salida fue organizada por Raya's Diving Center, siempre un placer...
El Reggio Messina, un trasbordador de 122 metros de eslora y más de siete mil toneladas de peso, se construyó en Italia en 1970. Cubría el recorrido entre la ciudad de San Giovanni (Italia) y la Messina (Sicilia). Su último trayecto fue en 1987, hasta el Puerto de Barcelona, en el que empezó a funcionar como sala de fiestas, lugar en el que se hundió por culpa de su mal estado.
Actualmente se encuentra situado sobre un fondo de arena, lo que produce cierta mala visibilidad. El Reggio se ha partido en tres partes, como consecuencia de temporales
Es posible acceder al pecio por las puertas de las bodegas, escotillas y agujeros en el casco, pues antes de hundirlo eliminaron cualquier parte que pudiera entorpecer a buceadores. La cubierta se encuentra a unos 20 metros de profundidad, y la máxima es de unos 35 metros.
Nosotros bajamos por el cabo, dimos una vuelta por la cubierta en la zona de popa, bajamos y entramos en una de las bodegas, y empezamos a subir por el mástil al entrar en descompresión. La verdad es que no hay mucha vida, pero pudimos ver algún nudibránqueo y hacer muy buenas fotografías. Podéis verlas en la página web de Google Picasa.
Ayer hice una inmersión de las que me gusta llamar "de placer". Las llamó así porqué simplemente no tengo que preocuparme de nada más que de disfrutar.
La hice con Pau, siguiendo al grupo que iba con nosotros en el barco del H2O de Palamós.
La Llosa de Palamós es una gran piedra que se encuentra a escasa distancia de la bocana del Puerto de Marina, cuya parte superior dista 4 metros de la superficie y su parte inferior llega a los 40 metros de profundidad.
En ella han naufragado varias embarcaciones, que han depositados numerosos objetos en el fondo marino que, tras el paso del tiempo, han sido recubiertos por abundante vida animal y vegetal. Es un lugar perfecto para las Morenas y los Pulpos que encuentran cobijo en las grietas y cavidades de la zona, y para los Nudibránqueos que se recrean en todas las rocas.
Precisamente varios Nudibránqueos, concretamente Vaquitas Suizas, Flavelinas y Cratenas Peregrinas, fue lo que vimos en esta ocasión, además de varias Escórporas y Morenas.
Podéis ver las fotografías de la inmersión en la página web de Google Picasa.
Hicimos una inmersión desde barco, bajando por el cabo de la boya hasta una profundidad de casi 30 metros, momento en el que comenzamos la inmersión.
Por todos es sabido que las Illes Medes es un perfecto lugar para ver meros por doquier, y en esta ocasión, el típico tópico no falló. Fue una inmersión tranquila, algo fría por una termoclimática que pasa por allí y que hace descender la temperatura hasta 3 grados, de 25 a 22.
Vimos cantidad de Gorgonias, me encantan, y de Meros que incluso jugueteaban entre ellos delante de nosotros. También pudimos ver varios Nudibránqueos, en concreto Flavelinas y Vaquitas Suizas, Manos de Muerto y Leucemias (también conocida como Ascidia Roja).
Una inmersión muy tranquila, como nos gusta, acompañada de un grupo genial, para repetir.
Por primera vez tras su certificación como buceador autónomo, buceé con Joan Castella, un amigo de la juventud... ;-D
Con él vino otro amigo, con el que no había buceado nunca, pero que ya lleva varios años certificado. También buceó con nosotros Pau, aix!
El lugar escogido fue la Mar Menuda de Tossa de Mar, y el centro L'Àmfora, en las afueras de la misma población.
Hicimos la entrada por la playa, en un descenso progresivo, y nos dirigimos a la zona de rocas que nos quedaba a la izquierda. Prácticamente hicimos todo el recorrido posible, por todos los costados, por el que vimos un Mero, varias Morenas, Pulpos y pequeños peces como Tres Colas, Castañuelas, Sargos, Doradas, etc.
Nos hicimos muchísimas fotografías, en la mesa de metraquilato, en las botellas de buceo entre las dos rocas, etc. Una inmersión muy, muy aprovechada... Podéis verlas en Google Picasa.
La anécdota divertida de la inmersión la protagonizaron dos pulpos que descubrimos en plena cópula. Uno pegado al otro, los dos se desplazaban en busca de refugio mientras las castañuelas que veían invadidos sus agujeros, les atacaban. Lo pude grabar en un video que podéis ver a continuación.
Disfrutamos mucho de la inmersión, seguro que repetiremos, espero que pronto.
Es una inmersión sencilla, bajada por cabo a 16 metros de profundidad, con una máxima de 17/18 metros. No tiene desniveles importantes, por lo que no hay que hinchar y deshinchar el chaleco constantemente, consiguiendo un considerable ahorro de aire.
¡Hay muchísima vida! Vimos bastantes congrios, un mero y algún pulpo... Sin embargo, en esta ocasión, no vimos ninguna morena.
Hicimos prácticamente una hora de inmersión. La temperatura del agua rondaba los 19 grados, buena visibilidad, y un mar llano, llanísimo...
En esta ocasión, descubrí como se llama un animal que vi por primera vez en una inmersión nocturna en Tossa de Mar y que desde entonces he visto en prácticamente todas las salidas. Se llama Bonelia Viridis, pertenece a la familia de los equiuroideos y es el único representante de su especie en el Mediterráneo. Es de color verde oscuro, puede parecer negra, tiene un cuerpo blando en forma de saco con una prolongación contráctil que les permite capturar su alimento. Esta prolongación es larga y termina en forma de "T". A menudo es la única parte que vemos, en la arena o en la roca, pues el cuerpo se esconde.
Como curiosidad, lo que vemos normalmente es la hembra que mide unos 20 centímetros cuando está contraída, y hasta 2 metros cuando está extendida. El macho mide escasos milímetros y vive en el interior de la hembra, en forma de parásito. Curioso...
Me encanta bucear en Mataró. Es increíble la cantidad de vida que se puede encontrar tan cerca de Barcelona la mayoría de veces con la mar tranquila, con poco viento, poca corriente, y visibilidad suficiente para poder disfrutar de una buena inmersión.
En esta ocasión fuimos, un compañero de trabajo y yo, a La Pedrera, una barra de roca paralela al litoral, próxima a Mataró, en la que pudimos ver varias morenas, pulpos, meros, huevos de calamar, sastres, y un largo etcétera.
La inmersión fue a una profundidad media de 18 metros, entre 17 y 21, tranquila, con bastante buena visibilidad aun y habiendo llovido durante toda la semana, y con el tiempo algo nublado.
Fuimos con el centro Blaumar de Mataró, en el barco grande, mucha gente pero todo bastante organizado. Una salida con este centro es satisfacción garantizada. Bajamos por el cabo del angla hasta la roca y empezamos la inmersión por la barra en dirección noreste hasta que llegamos a los 100 bar y decidimos volver, tranquilamente. Pude usar mi nuevo foco en toda la inmersión, y la verdad es que ver debajo de las piedras y en todos los agujeros es una gozada. Hicimos un poco de deco, las paradas de seguridad pertinentes, y salimos después de 66 minutos con 40 bar de aire en la botella. ¡Perfecto!
La verdad es que fue una de aquellas salidas en las que pude disfrutar de verdad, sobre todo después de estar buceando prácticamente para cursos en los últimos meses. Esta ha sido una inmersión placentera, completa, y llena de vida.
Sea como sea, recomiendo las salidas por la costa de Barcelona pues creo que, en contra de lo que muchos creen, tienen mucho que aportar al submarinista. Descúbrelo tú mismo...